Históricas que no histéricas

Estamos acostumbrados a que calificativos como “loca” o “histérica” se les atribuyan a mujeres que han tenido un gran papel dentro de la historia. Pero estos calificativos han sido dados por sus coetáneos y sucesores para empañar los logros de mujeres que hicieron grandes cosas en una época en las que ese no era su papel.

En el articulo de hoy os traigo a tres mujeres que hicieron historia, aunque algunas fueron invisibilizadas por los hombres de su alrededor para su propio interés.

Juana “La Loca”

Juana I de Castilla

Juana I de Castilla no solo fue tratada como “loca”, estando encerrada con el consentimiento de su familia durante 50 años siendo la reina legítima de España, sino que ha pasado a la historia como Juana “La loca”, ¿pero realmente estaba loca?

Era bastante inteligente, pero educada para ser la perfecta esposa de algún príncipe europeo. Con tan solo 17 años se trasladó a los Países Bajos para casarse con el archiduque de Austria, Felipe “El Hermoso”, con el que tuvo 6 hijos. 

Tras una serie de fallecimientos en su familia, su madre Isabel “La católica” le pidió que volviera a castilla ya que, se había convertido en la única heredera de las coronas de Aragón y Castilla. En ese momento nadie cuestionaba la capacidad de Juana para ser reina, su temperamento era de dominio público, pero se consideraba heredado de su madre. Su papel como futura reina fue cuestionado rápidamente y muchas teorías se refieren a que fue una conspiración política. Juana era un obstáculo para que Felipe y Fernando tuvieran el poder absoluto sobre Castilla. 

Su gran temperamento y sus posibles depresiones fueron la excusa perfecta para que su marido y su padre exageraran su condición para hacerla una inaceptable soberana, aunque nunca se le dio oportunidad de demostrarlo. 

Camille Claudel

Camille Claudel

Escultora parisina. Desde muy pequeña moldeaba el barro, una afición que al hacerse mayor no desapareció y que no gustó nada a su familia, que esperaban que fuera una futura esposa y madre. 

Con 17 años entra en la escuela de Bellas Artes de París, donde Auguste Rodin se da cuenta de su talento y la acoge en su taller como su alumna. Camille fue la encargada de esculpir las manos y los pies de todas las figuras de “Las puertas del infierno”. La vida en el taller no era nada fácil, tuvo que aguantar críticas y comentarios sobre su capacidad como artista.  Fue la que ayudó a dar forma a alguna de las obras mas importantes de Rodin, llegando un punto de no soportar que el maestro se llevara todo el reconocimiento público. Su papel había sido relegado al de alumna y amante.

Esta situación unida a la tormentosa relación amorosa con Rodin (casado), la llevaron a tomar la decisión de abandonar al artista y su taller. Después de esto se encerró en su casa, aunque no dejó de crear obras maestras. Sufrió manipulaciones y maltratos por parte de su entorno, que llegaron a obligarla a ingresar en un psiquiátrico con el diagnóstico de “manía persecutoria y deliros de grandeza”. 30 años de reclusión en la que se le negaron las visitas, a pesar de las cartas que le mandaba a su hermano pidiendo que la sacara de allí, y donde no pudo realizar ninguna obra. 

Dejó una obra que demuestra un gran talento. Buscando siempre transmitir las emociones con una gran sensibilidad. Si Camille Claudel hubiera nacido hombre, su camino y reconocimiento hubieran sido otros.

L’Age mûr. Camille Claudel (1899)

Nellie Bly

Nellie Bly. Antes de comenzar su vuelta al mundo.

Periodista estadounidense, su nombre real era Elizabeth Jane Cochran, pero pasó a ser conocida como Nellie Bly cuando comenzó su carrera periodística. Leyó una publicación que hablaba de que las mujeres que trabajaban eran monstruosas y debían quedarse en casa, esto la enfadó tanto que escribió un artículo en respuesta al periódico, el editor quedó tan impresionado con su estilo que le ofreció un trabajo en el periódico. 

Es una pionera en el periodismo de investigación. Su artículo más famosos es “Diez días en un manicomio”. La periodista se infiltro en un asilo de mujeres donde recopiló contenido sobre los abusos y maltrato inhumano que se vivía en ese lugar. Este artículo llevo a una reforma e inyección de dinero para el tratamiento de los enfermos mentales. 

Tras la publicación de la novela “La vuelta al mundo en 80 días” de Julio Verne, Nellie le propuso al jefe de redacción del New York World intentar dar la vuelta al mundo en 73 días, tras la primeras negativas al final accedió. Con 25 años retó a Phileas Fogg y comenzó su particular vuelta al mundo, solo que ella tardó solo 72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos.

Tras esta hazaña Nelli se casó y dejó de escribir para dedicarse a ser una mujer de negocios. Tras la muerte de su marido el negocio cayó en quiebra y ella volvió al periodismo cubriendo el sufragio femenino y estando una temporada informando desde el frente en la Primera Guerra Mundial. Continuó escribiendo hasta su muerte 1929.

Juana I de Castilla, Camille Claudel, Nellie Bly son tres mujeres que de una manera u otra hicieron historia, pero hay muchas más mujeres que, teniendo un papel importante en la sociedad, sus nombres no tienen un lugar protagonista en la historia.

Hasta donde nos ha llevado el feminismo

“Ni machismo ni feminismo, igualdad”. Pero es que eso es el feminismo: la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres. En la actualidad no estaríamos ocupando los espacios que ocupamos sin la lucha incansable de las mujeres que nos han precedido. Aunque todavía nos queda mucho que conseguir. 

Es necesario comenzar con la definición de lo que es el feminismo, aunque los acontecimientos históricos nos lo dejan bastante claro. La palabra proviene del latín femĭna, que significa ‘mujer’, y se compone con el sufijo -ismo, que denota ‘doctrina’ o ‘movimiento’. Según la RAE: 1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. 2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo. La definición de feminismo, según María Moliner, es: “La doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Movimiento encaminado a conseguir la igualdad”. Personalmente una que me gusta mucho es la de Simone de Beauvoir, para la que el feminismo era “un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente”

El feminismo no debe reducirse a definiciones. El movimiento lleva siglos luchando por la igualdad. Las mujeres que nos precedieron no eligieron libremente no tener los mismos derechos que sus semejantes, simplemente fueron apartadas de todos esos privilegios y relegadas al escenario de los cuidados de la familia.  Para hablar de la historia de este movimiento es más fácil si hacemos referencias a las 3 olas del feminismo. 

Primera ola feminista. 

Podríamos decir que el feminismo es el hijo no deseado de la Ilustración. Se extiende desde la Revolución Francesa hasta mediados del siglo XIX. Con la Revolución francesa llega el deseo de una sociedad mas igualitaria entre los hombres, pero ahí no entrábamos las mujeres, a pesar de haber dejado reflejado en los cuadernos de quejas las reivindicaciones de las mujeres. En 1789 llega la ‘Declaración de Derechos del Hombre‘, en la que no se incluía a las mujeres. En 1791 Olympe de Gouges publicó la ‘Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía‘, que contenía dicisiete artículos. Reivindicaba entre otras cosas: el derecho al voto, educación nacional o la ley de divorcio.

Olympe de Gouges

En 1792 Mary Wollstonecraft publicó ‘Vindicación de los derechos de la mujer‘. En esta obra defendía el derecho al sufragio femenino de, una educación racional para las mujeres y criticaba el exceso de interés por la belleza, el rechazo al matrimonio burgués y la defensa de la autonomía femenina. Sus contemporáneos la representaban como una mujer ambigua, porque para ellos la razón formaba parte de la virilidad y no de la feminidad. 

En España, durante esta primera ola, se redactó la celebrada Constitución de 1812, que incluía el sufragio universal y una amplia garantía de derechos. Hay una sorpresa: no para las mujeres, que no estaban incluidas ni en la definición de ciudadanos españoles. Las mujeres podían considerarse españolas por la gracia otorgada de vivir en las Españas o ser madre, esposa o hija de un español, pero no por ser ciudadanas de pleno derecho. 

Segunda ola feminista. 

El feminismo liberal sufragista. Se caracteriza principalmente por la reivindicación del derecho al voto de las mujeres. Comprende desde mediados del S.XIX hasta los años 50 del S.XX. 

Podemos establecer como punto de partida la ‘Declaración de Seneca Fall’ (1848). Hombres y mujeres pertenecientes a movimientos sociales de y organizaciones, liderados por Elisabeth Candy Stanton y Lucretia Mott re reúnen en Seneca Fall. Reclaman la independencia de la mujer en decisiones de padres y maridos, el derecho al trabajo. También se vinculan a otras causas, como la abolición de la esclavitud. En este momento destaca el discurso ‘¿Acaso no soy yo una mujer?’ de Sojourner Truth

En Inglaterra, el movimiento por el derecho al voto femenino tuvo dos grandes tendencias: la moderada, liderada por Millicent Garrett, optaban por los mítines, programas políticos, reuniones con la clase política o conferencias; la radical, liderada por Emmeline Pankhurts, consideraron que los discursos y conferencias no servían, optando por las manifestaciones, huelgas de hambre o sabotajes. 

Emmeline Pankhurst arrestada durante una protesta.

El primer país donde se consiguió el derecho al voto femenino fue Nueva Zelanda en 1893. En Gran Bretaña, las mujeres consiguieron el derecho al voto en 1918, aunque censitario, el sufragio universal para las mujeres británicas no llegaría hasta 10 años después. En Estado Unidos se aprobó en 1920. Las mujeres españolas tuvieron que esperar hasta 1931, la primera votación en la que pudieron participar las españolas fue en 1933. 

Paralelo a la lucha por derecho al voto, el movimiento feminista también reivindicaba el acceso de las niñas y mujeres a la educación. A partir de 1880, las mujeres empiezan a ser admitidas en las aulas universitarias, aunque como algo excepcional. En España, Elena Masera Ribera fue la primera mujer en acceder a la universidad, para estudiar medicina. Aunque las niñas ya tenían de derecho a la educación primaria y secundaria, pero las enseñanzas eran “labores femeninas”, ya os podéis imaginar lo que eso significaba. 

Esta segunda ola estuvo marcada por la I Guerra Mundial, en la que las mujeres tuvieron que ocupar el puesto de los hombres en las fabricas, demostrando que tenían las mismas capacidades que los hombres para desarrollas estos empleos. La vuelta de los hombres del frente provocó que las mujeres tuvieran que dejar esos empleos. Empezaron a ocupar profesiones que se feminizaron como: cajeras, dependientas, enfermeras o secretarias, y estas profesiones que antes habían estado desarrollando hombres, se devaluaron por la simple razón de que en ese momento ya era algo femenino. 

Mujeres trabajando en una fábrica de Gran Bretaña durante la I G.M.

Tercera ola feminista. 

Comienza en los años 60. Mas allá del derecho al voto, educación y otros logros ya conseguidos, el feminismo contemporáneo señala la abolición del patriarcado como objetivo para conseguir una igualdad real. Las obras de referencia son ‘El segundo sexo’ (1949) de Simone de Beauvoir, ‘La mística de la feminidad’ (1963) de Betty Friedan y ‘Política sexual’ (1970) de Kate Millet

Con el lema de “lo personal es político” se reivindica un cambio de valores y la necesidad de que la justicia legisle aspectos considerados “privados”. ¿Sabíais que fue en los 70 cuando se empezó a condenar la violación dentro del matrimonio? Hasta entonces, lo que el marido le hiciera a su mujer formaba parte del ámbito privado. 

Entran en debate la violencia de género, la salud femenina, el aborto o la educación sexual. Lucha por una legislación que condene la violencia de género. Se crean centros de ayuda para mujeres que han sufrido violencia. Se lucha con la mujer como estereotipo sexual en los medios de comunicación, arte y publicidad; la discriminación de la mujer en el ámbito laboral; la igualdad salarial. Reivindicaciones por las que hoy seguimos luchando las mujeres alrededor del mundo. 

El feminismo ha recorrido un camino largo y duro, que parece que todavía no ha terminado. No debemos olvidar que muchas podemos ocupar espacios, tener voz y derechos, porque otras mujeres antes lucharon por eso, pero tampoco debemos olvidar que hay muchas mujeres que todavía no pueden. El feminismo debe ser plural porque somos muchas y muy diversas. La igualdad real solo se conseguirá si estamos unidas.