zahara en el sevilla alive

El pasado sábado 10 de julio, #laputagira llegó a Sevilla para ponerlo todo patas arriba y regalarnos un arcoíris de emociones en las dos horas que duró el show.

Puta

Para quien no lo sepa, el último álbum de Zahara es un disco conceptual llamado Puta. En él, Zahara se desnuda ante su público, dejándonos ver todas sus miserias, haciéndonos partícipes de su dolor e involucrándonos en su proceso de sanación. Un disco que ya desde el título es una declaración de intenciones, la palabra puta ya no nos duele, la llevamos por bandera.

El concierto

Como era de esperar, el concierto fue un cúmulo de emociones preciosas. Se me saltaron las lágrimas de rabia cuando alzaron los banderines de puta en Ramona. Me llené de orgullo cuando todos coreamos “puta” como un grito de amor infinito. Sentí complicidad en Taylor, que puso palabras a lo que no sabía que sentía. Y empaticé con todas las Sansas del mundo.

La rave defintiva

Era de esperar, que todos los sintes que acompañaron el concierto, reversionando las canciones de siempre, viviesen su punto álgido al final del concierto. Todos nos moríamos de ganas de bailar cuando sonó Hoy la bestia cena en casa, pero lo mejor estaba por venir. Con esa infinita versión tecno de Berlín U5 era pura droga, la mejor noche de fiesta de tu vida.

No puedo esperar a volver a ese momento cuando no haya restricciones.

La sorpresa final

El broche de oro al concierto lo puso Dolores –aprovecho para recordarte que ya te conté que el folclore está de moda– la copla de Zahara. En ese momento, Zahara lució un precioso vestido de Moisés Nieto hecho para ella con trapos y manteles de su pueblo, una pieza llena de cariño y de recuerdos. Dolores terminó el concierto de forma circular, cerrando con una copla un concierto que había empezado con Ojos verdes y María de la O.

El espectáculo que nos ofreció Zahara fue maravilloso y completísimo, integrando magistralmente elementos dispares. Si tenéis oportunidad, no lo dudéis, vividlo en primera persona.