dejando la píldora anticonceptiva

Hace unos tres meses dejé después de más de siete años la píldora anticonceptiva. Así que ya creo que os puedo contar los efectos que ha tenido en mí.

Antecedentes

Empecé a tomar la píldora en 2014 como método anticonceptivo al empezar una relación estable. Hasta entonces mis periodos habían sido bastante regulares, abundantes y no especialmente dolorosos. Aunque tiene más efectos que la famosa vacuna de Astra Zéneca y como anticonceptivo ya no tenía sentido, he tardado mucho en dar el paso de dejarla por miedo a cómo me afectaría.

flowers and book
Karolina Grabowska

Efectos positivos

  • Periodo más abundante. Vale, esto de primeras puede parecer un efecto negativo, pero durante el tratamiento mi sangrado disminuyó progresivamente hasta casi no existir. He llegado incluso a visitar un par de veces al ginecólogo por esa amenorrea, ahora me parece más natural. Aunque sea un efecto placebo yo me siento más sana.
  • Mejor circulación. Tras empezar con la pastilla empezaron a aparecer pequeñas varices y moretones con cualquier golpecito. Sobre las varices no os puedo decir aún pero, desde luego, ya no se me marca cada mínimo golpecito que me de. Y menos mal porque soy el ser más patoso del planeta.
  • Aumento del apetito sexual. Siempre he sido una persona sexualmente muy activa y el deseo fue cayendo tan paulatinamente que ni lo noté. El cambio ha sido genial, me he reencontrado en ese sentido. Una auténtica revolución sexual.

Efectos negativos

  • Dolor. El dolor es lo que peor llevo. Os aseguro que ahora mismo el dolor es mayor que antes de empezar con la pastilla. Deporte y calor seco es lo mejor para intentar calmarlo sin recurrir a analgésicos. Tenéis que haceros con uno de estos saquitos, son nuestro mejor aliado.
  • Cambios de humor. La montaña rusa emocional es más real que nunca, poco más os puedo decir.
  • Aumento de peso. Una amiga gine me ha confirmado que no es nada habitual, pero en mi caso así ha sido. Adelgacé cuando empecé con la píldora y he ganado peso al dejarla, al revés que todo el mundo.
Mujer haciendo ejercicio
Karolina Grabowska

Al final cada cuerpo es un mundo y a cada una nos mostrará diferentes efectos, pero espero haberos ilustrado un pelín este proceso.

Históricas que no histéricas

Estamos acostumbrados a que calificativos como “loca” o “histérica” se les atribuyan a mujeres que han tenido un gran papel dentro de la historia. Pero estos calificativos han sido dados por sus coetáneos y sucesores para empañar los logros de mujeres que hicieron grandes cosas en una época en las que ese no era su papel.

En el articulo de hoy os traigo a tres mujeres que hicieron historia, aunque algunas fueron invisibilizadas por los hombres de su alrededor para su propio interés.

Juana “La Loca”

Juana I de Castilla

Juana I de Castilla no solo fue tratada como “loca”, estando encerrada con el consentimiento de su familia durante 50 años siendo la reina legítima de España, sino que ha pasado a la historia como Juana “La loca”, ¿pero realmente estaba loca?

Era bastante inteligente, pero educada para ser la perfecta esposa de algún príncipe europeo. Con tan solo 17 años se trasladó a los Países Bajos para casarse con el archiduque de Austria, Felipe “El Hermoso”, con el que tuvo 6 hijos. 

Tras una serie de fallecimientos en su familia, su madre Isabel “La católica” le pidió que volviera a castilla ya que, se había convertido en la única heredera de las coronas de Aragón y Castilla. En ese momento nadie cuestionaba la capacidad de Juana para ser reina, su temperamento era de dominio público, pero se consideraba heredado de su madre. Su papel como futura reina fue cuestionado rápidamente y muchas teorías se refieren a que fue una conspiración política. Juana era un obstáculo para que Felipe y Fernando tuvieran el poder absoluto sobre Castilla. 

Su gran temperamento y sus posibles depresiones fueron la excusa perfecta para que su marido y su padre exageraran su condición para hacerla una inaceptable soberana, aunque nunca se le dio oportunidad de demostrarlo. 

Camille Claudel

Camille Claudel

Escultora parisina. Desde muy pequeña moldeaba el barro, una afición que al hacerse mayor no desapareció y que no gustó nada a su familia, que esperaban que fuera una futura esposa y madre. 

Con 17 años entra en la escuela de Bellas Artes de París, donde Auguste Rodin se da cuenta de su talento y la acoge en su taller como su alumna. Camille fue la encargada de esculpir las manos y los pies de todas las figuras de “Las puertas del infierno”. La vida en el taller no era nada fácil, tuvo que aguantar críticas y comentarios sobre su capacidad como artista.  Fue la que ayudó a dar forma a alguna de las obras mas importantes de Rodin, llegando un punto de no soportar que el maestro se llevara todo el reconocimiento público. Su papel había sido relegado al de alumna y amante.

Esta situación unida a la tormentosa relación amorosa con Rodin (casado), la llevaron a tomar la decisión de abandonar al artista y su taller. Después de esto se encerró en su casa, aunque no dejó de crear obras maestras. Sufrió manipulaciones y maltratos por parte de su entorno, que llegaron a obligarla a ingresar en un psiquiátrico con el diagnóstico de “manía persecutoria y deliros de grandeza”. 30 años de reclusión en la que se le negaron las visitas, a pesar de las cartas que le mandaba a su hermano pidiendo que la sacara de allí, y donde no pudo realizar ninguna obra. 

Dejó una obra que demuestra un gran talento. Buscando siempre transmitir las emociones con una gran sensibilidad. Si Camille Claudel hubiera nacido hombre, su camino y reconocimiento hubieran sido otros.

L’Age mûr. Camille Claudel (1899)

Nellie Bly

Nellie Bly. Antes de comenzar su vuelta al mundo.

Periodista estadounidense, su nombre real era Elizabeth Jane Cochran, pero pasó a ser conocida como Nellie Bly cuando comenzó su carrera periodística. Leyó una publicación que hablaba de que las mujeres que trabajaban eran monstruosas y debían quedarse en casa, esto la enfadó tanto que escribió un artículo en respuesta al periódico, el editor quedó tan impresionado con su estilo que le ofreció un trabajo en el periódico. 

Es una pionera en el periodismo de investigación. Su artículo más famosos es “Diez días en un manicomio”. La periodista se infiltro en un asilo de mujeres donde recopiló contenido sobre los abusos y maltrato inhumano que se vivía en ese lugar. Este artículo llevo a una reforma e inyección de dinero para el tratamiento de los enfermos mentales. 

Tras la publicación de la novela “La vuelta al mundo en 80 días” de Julio Verne, Nellie le propuso al jefe de redacción del New York World intentar dar la vuelta al mundo en 73 días, tras la primeras negativas al final accedió. Con 25 años retó a Phileas Fogg y comenzó su particular vuelta al mundo, solo que ella tardó solo 72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos.

Tras esta hazaña Nelli se casó y dejó de escribir para dedicarse a ser una mujer de negocios. Tras la muerte de su marido el negocio cayó en quiebra y ella volvió al periodismo cubriendo el sufragio femenino y estando una temporada informando desde el frente en la Primera Guerra Mundial. Continuó escribiendo hasta su muerte 1929.

Juana I de Castilla, Camille Claudel, Nellie Bly son tres mujeres que de una manera u otra hicieron historia, pero hay muchas más mujeres que, teniendo un papel importante en la sociedad, sus nombres no tienen un lugar protagonista en la historia.

Compresas, tampones, copa menstrual… ¿qué opción va mejor contigo?

Todas tenemos experiencias un poco traumáticas con la primera menstruación. Todo viene provocado por la falta de información y el tabú que se crea alrededor de algo tan natural como es la regla. Por suerte con el tiempo vamos descubriendo nuevos métodos de higiene femenina con los que nos sentimos más cómodas.

1. Compresas y tampones. 

Son las primeras y casi únicas opciones que todas hemos conocido desde nuestra primera menstruación, pero no quiere decir que sean las mejores. De hecho, suelen ser los métodos que tienen más inconvenientes que ventajas.

  • Pros: ambas opciones, al ser de un solo uso, se convierten en el método más rápido a la hora de cambiártelas. Con los tampones puedes llevar cualquier tipo ropa y realizar muchas actividades sin que se note o te moleste.
  • Contras: Para ser de un solo uno y estar presente en gran parte de nuestra vida, son métodos muy caros. Además, no son muy respetuosos con nuestra zona íntima, debido a los materiales con los que están hechos. Para terminar, no son la opción mas ecológica ya que, tardan mucho tiempo en degradarse incluso terminan en el mar. 

Las compresas suelen limitarte a la hora de vestir e incluso de realizar algún tipo de deporte. Se mueven con facilidad y puedes manchar la ropa interior, pantalones o sábanas si las usas para dormir. Suelen generar malos olores y una sensación de humedad durante todo el periodo. 

Los tampones suelen ser bastantes incómodos si no están bien colocados. Pueden generar, aunque en muy raras ocasiones, síndrome del shock tóxico, una infección que puede tener graves consecuencias. Lo que si es más frecuente es que terminen provocando sequedad en nuestra zona íntima. 

2. Copa Menstrual

A pesar de que fue creada en 1937 por la actriz estadounidense Leona Chalmers,la copa menstrual ha ganado mucho protagonismo en los últimos años como algo innovador.

Para mi es una maravilla. La mayoría están hechas con materiales hipoalergénicos que son menos dañinos para nuestra zona íntima. El precio ronda entre los 15 y 30 euros, una inversión que puede te puede durar hasta 10 años si la cuidas correctamente. Es muy cómoda, siempre que esté bien colocada. Para cambiártela solo tienes que enjuagarla con agua, aunque algunas hay que lavarlas con jabón neutro antes de volverla a colocar. Puedes encontrarla en distintos tamaños y te permite hacer deporte o cualquier actividad con ella puesta.

En cuanto a los inconvenientes, las primeras veces que te la pones puede resultar un poco difícil hasta colocarla en la posición correcta y eso puede agobiarte. Mi consejo es que estés relajada y te tomes todo el tiempo que necesites. Cuando estas fuera de casa puede ser un poco incomodo para enjuagarla; mi truco es llevar siempre una botella de agua pequeña. Puede limitarte un poco a la hora de mantener relaciones sexuales, sobre todo en la penetración. En realidad, eso ya no es un problema, porque la marca Intima ha creado Ziggy Cup con la que pondrás tener sexo sin barreras.

Copa Menstrual Plana de Silicona. No es de la marca Intima pero con el mismo diseño que la Ziggy Cup.

Es cierto que si eres un poco escrupulosa o aprensiva con la sangre al principio no te va a resultar fácil, pero si consigues superarlo va a ser una de tus mejores aliadas. 

3. Bragas Menstruales 

Llevo bastante tiempo pensando en probarlas, pero todavía no he dado el paso. Parece el método menos agresivo para nuestro cuerpo, porque simplemente tienes que dejar fluir la regla y no preocuparte de nada mas que de cambiarlas. Existen varios tipos con más o menos nivel de absorción dependiendo de tu flujo, así como cada vez más diseños para elegir con la que te sientas más cómoda. 

Son reutilizables y lo normal es que cada braga tenga unos sesenta lavados, por lo que te puede durar de dos a cinco años. En el momento de cambiártelas tienes que enjuagarlas con agua fría hasta que no quede sangre, secarlas y después lavarlas en la lavadora. Lo más recomendable es tener entre tres y cinco para, no tener que combinarlas con otros métodos. 

La única pega que le veo es el precio. A pesar de que es un método que te puede durar años, el desembolso inicial es grande. Como opción lowcost Primark ha sacado una línea de bragas menstruales. Tendremos que probarlas para contaros si compensa en relación calidad-precio. 

4. Compresas de tela 

Son mucho mejor que las que estamos acostumbradas a utilizar. Están hechas con materiales que respetan nuestra flora y al ser reutilizables también respetan el medio ambiente. Como las bragas menstruales, las puedes lavar en la lavadora y su vida útil es de unos cinco años. 

A diferencia de las otras compresas, tienen una mayor absorción, por lo que evitas esa sensación de humedad constante. En ese sentido, puedes elegir entre distintos modelos con mayor o menos nivel, y distintos estampados según tus gustos.

Es cierto que cada persona menstruante debe elegir el método con el que se sienta más cómoda. Nunca esta mal conocer nuestro ciclo e ir probando hasta sentirnos cómodas en cada momento.

Que la fuerza esté… ¿con nosotras?

Hoy es el día de Star Wars, especialmente debido al juego de palabras “May the force be with you”/”May the 4th”. Sin embargo, hay ciertas cuestiones que en la historia de la saga nos han acompañado, ¿con quién está la fuerza?

Antes de todo, sí, te puede gustar Star Wars y ser feminista. Por suerte y por desgracia, vivimos en un tiempo de transición en el que podemos ver cómo las luchas feministas están llegando a algún puerto. (La desgracia viene porque todavía nos queda un largo recorrido). Sin embargo, vivimos en una cultura patriarcal. Eso es un hecho. Y por más feministas que queramos considerarnos, no dejaremos de ser protagonistas de determinados micromachismos (aunque después nos demos cuenta y nos corrijamos). Por lo tanto: has crecido en un entorno machista (con sus progresos y tal) y eso contribuye a que algunas de las cosas que te gustan /gustaban desde antes de tener razón lo sean.

Sin embargo, debemos admitirlo, aunque la princesa Leia sea uno de nuestros grandes iconos: Star Wars NO es una película feminista. Lo que sí podemos decir es que de alguna manera ha contribuido a plantearse ciertas cosas.

Palabrita de Bechdel

George Lucas siempre ha reconocido que se inspiró en “El héroe de las mil caras” de Joseph Campbell para crear Star Wars. Sin embargo estos “héroes” siempre estaban representados por hombres. No es hasta que Disney compra los derechos para ponerse a hacer películas que nuestra heroína principal es una mujer. Pero ¿es esto la base para que una película sea feminista?

Alison Bechdel fue la autora del tebeo “Dykes to watch out”. En 1985 salió a la luz un capítulo llamado “The Rule” en el que se presentaban las tres reglas de que evaluaban la brecha de género que había en cualquier publicación:

  • Deben aparecer al menos dos mujeres durante la obra, como mínimo.
  • Los personajes femeninos deben hablar entre sí en algún momento.
  • La conversación entre los personajes femeninos no debe basarse en un personaje masculino.

Si hacemos un ejercicio de sinceridad, debemos reconocer que no es hasta la última de todas las películas de la saga que nos planteamos que estas tres premisas puedan cumplirse.

Y no, un beso entre lesbianas que queda como algo simbólico, “un guiño” en plan Disney diciendo “mirad, somos aliados LGTBI+”, no vale.

Obviamente, esta escena fue censurada en muchos países (Oriente Medio y algunos países de Asia)

“En el espacio no hay ropa interior”

En varias ocasiones, la actriz Carrie Fischer ha reconocido que estaba en contra de ciertas exigencias del guión. La primera, el bikini dorado que ha sido fantasía de muchas personas. Precisamente. Fischer lo consideraba innecesario para la película, y que lo único que conseguiría sería objetizar su cuerpo. ¡Oh, vaya! ¡Parece que tenía razón! Además, esto ha sido altamente criticado porque rompe con la representación feminista de Leia, de princesa-guerrera.

Pero no fue lo único que tuvo que soportar Carrie Fischer. Cuando todavía era muy joven y se estaba abriendo un hueco en la industria, George Lucas le dijo que no llevara sujetador en la primera escena de la primera película rodada. Cuando pidió explicaciones lo único que le respondió Lucas es que “en el espacio no hay ropa interior”.

No olvidemos tampoco, que a la misma actriz le obligaron a adelgazar para encarnar este papel. Incluso para su última aparición casi 40 años después, ¡le hicieron perder 15 kilazos!

Siento si en algún momento te he desmontado la saga, pero hay que ser conscientes de todo lo que ello conlleva y debemos aprender de los errores del pasado. Dicho esto…

May the force be with you

Foto de portada de Espinof

La revolución sexnológica ya está aquí

¡Ay, picarones! Que ya nos vamos conociendo y sabemos que este artículo lo vas a leer. Antes de que sigas leyendo: no, las máquinas no van a sustituir a las personas en cuestión de sexo. Pero si que pueden hacer más “exigentes”.

Para quien no lo sepa, el consolador es un invento creado en el siglo XIX (por si no quieres echar cuentas, entorno a 1870). Y para vuestra curiosidad, lo creó un hombre, el médico Joseph Mortimer Granville. Os voy a contar una historia:

Multitud de mujeres de la burguesía acudían al pobre Joseph en busca de un remedio para lo que les pasaba. Joseph, nombró a esta enfermedad “paroxismo histérico”. ¿Cómo podría saber él la revolución de hormonas que tenían esas pobres mujeres? Pues muy bien, a estas mujeres se les hacía en aquel entonces una serie de masajes pélvicos. El pobre Joseph, harto de esto, se dedicó a crear… pues lo que creó: un falo autómata.

Y llegaron las máquinas

El consolador ha estado siempre entre nosotros. Tan arraigado que desde pequeños hemos podido ver películas o series en las que hacían referencia a ello. Un claro ejemplo de ello es la exitosa serie Sexo en Nueva York, que ayudó mucho más a normalizar esto. Sin embargo, llegó el año 2014-2015 y se empezó a popularizar otra maquinita especial: el Satisfyer.

Sí, 50 Sombras de Grey también hizo un poco de mella en esto. (Vamos a intentar sacar la parte positiva) y es que puso en relieve lo que les pasaba a las pacientes de Joseph Mortimer en nuestro propio siglo (la historia que se repite).

Con la popularidad del Satisfyer sumada a la concienciación feminista que hay hoy en día, muchos empezaron a ver el artilugio como un enemigo. Pero también gran parte lo vieron como un aliado. Se ha normalizado tanto que ya ¡hasta podemos ver publicidad de Platanomelón en la tele! (No, este contenido no está patrocinado, pero no nos negaríamos a ello).

El placer de las máquinas no es exclusivo de las mujeres

¡Como lo lees! Gran parte de esta revolución conlleva el que todos podamos disfrutar de nuestros propios juguetes. Ya pertenezcas al género que sea o a ningún género en concreto. El objetivo es que todo el mundo pueda sentir placer sin tener la obligación de depender de cualquier otra persona. Sí, existe la masturbación, pero con esto lo que conseguimos es elevarlo a mayores niveles.

Tanto es así, que os hemos querido preguntar a vosotros/as cuál es vuestra relación con los juguetes sexuales a través de nuestras redes sociales. Y ¡aquí os dejamos algunas de las conclusiones que hemos sacado!

¿Y tú? ¿Todavía no te has lanzado a hacerte con un juguetito?

Imagen de portada creada por wayhomestudio – www.freepik.es

Este año, más que nunca, salud física ¡y mental!

El 7 de abril conmemoramos el día Mundial de la Salud. ¡Salud! Un concepto que desde hace un año está batallando contra este virus que nos afecta a todos. Pero hay un aspecto del que ya están alertando que deberíamos cuidar mucho más: nuestra salud mental.

Es hora de ponerse serios. Las enfermedades mentales representan el 12.5% de todas las patologías y sólo hay 6 psicólogos por cada 100.000 personas. ¿Echáis vosotros los cálculos? Sin embargo, hay algo que hace que estos números aumenten: el coronavirus.

La acuñada “fatiga pandémica” y los casos de ansiedad y depresión en aumento no ayudan a solventar esta situación. La atención psicológica es totalmente necesaria pero, desde nuestro punto de vista, hay algo muchísimo más importante: normalizarlo.

“Me da mucha ansiedad”

Una primera forma de normalizar esto es tratar de entenderlo. Si tienes a alguien cercano que haya pasado o esté pasando por algo similar: pregúntale. No es que tengas que preguntarle por ciertos aspectos puntuales, pero el simple hecho de tratar de entender qué es lo que pasa supone un apoyo. Siempre y cuando se haga de manera sincera.

Probablemente te des cuenta de algo bastante extendido que pocas veces se corrige: a veces no usamos las palabras de la forma más adecuada. Decimos “me da mucha ansiedad”, cuando realmente queremos decir que nos estamos agobiando. O “estoy deprimido”, cuando en realidad tenemos una tristeza pasajera. Hay que entender que para una persona que padece alguna de estas condiciones estas frases pueden significar verdaderas patadas en el estómago.

¿Qué hago? ¿Cómo puedo ayudar?

Esto es algo de lo que hay que hablar por una simple razón: no hay una respuesta correcta y válida para todos los casos. Es más, cada persona tiene o se crea sus propios mecanismos. Si una persona cercana está pasando por un episodio similar lo único que se puede aconsejar es: atiéndele y entiéndele.

Sí. Es una norma simple que sirve para todo y pocas veces llevamos a cabo: primero atender para poder entender. Atiende a sus gestos, a sus palabras, a sus cambios. Son momentos en los que una persona pierde el control, por lo que bastante tiene con lo que está pasando como para tener que explicarte qué debes hacer. No, no se puede parar un ataque o un estado para decir “oye te lo explico”.

Pero sí que podemos preguntar después. Si es algo continuado nos pueden dar ciertas pistas de cómo podemos ayudarles.

“Estoy pasando por un momento difícil…”

Si bien es cierto que las enfermedades/trastornos/condiciones relacionadas con la salud mental siguen siendo un tabú o incluso un estigma, no podemos negar que la “ayuda” está en camino.

Un ejemplo es el ejemplo de Instagram: al buscar perfiles que me ayudaran a mostrar opiniones relativas a esto, nos salta el siguiente mensaje:

Al pulsar en la opción de “Obtener ayuda” nos ofrece varias vías y una de las que pudimos ver fue la siguiente:

Y nosotras nos hemos preguntado cosas como: ¿contestarían? O ¿qué contestarían? Por eso decidimos lanzarlo en nuestras redes sociales y ver qué podía pasar…

Estas son vuestras respuestas…

Así que, si en algún momento el pedir ayuda a algún amigo/a te da pavor… ¡no tengas miedo! ¡Sus respuestas no van a ser diferentes!

Mi primera experiencia en tinder

Holis, soy Celeste, tengo 26 años y vuelvo a ser #single tras mucho, mucho tiempo. Y ahora que el follamigo de confianza parece que se ha echado novia y las discotecas están cerradas una se pregunta ¿cómo ligo en tiempos del Covid?

La respuesta de mis amigos fue unánime, Tinder. Así que el tras tres (o seis) cervezas les dejé mi móvil para que me abriesen un perfil en la archiconocida app de ligues y reirnos un rato. ¡De perdíos al río!

love
KAROLINA GRABOWSKA

Sujeto1

Tras la discusión preliminar -esta foto sí, esta foto no, bueno mira, haz lo que te de la gana, total- empezamos a deslizar. Por las malas descubrimos que deslizar arriba no es ver más y que cuidado con querer darle atrás, que le das like al siguiente sin verlo. Y así empezaron las risas, por no entender la interfaz y dar likes (y superlikes) a desconocidos que tenían que haber ido a la izquierda del tirón.

Empezaron a notificarse matches y llegó el primer mensaje. Un ¨hola, ¿qué tal?¨ al que le contestamos, obviamente, ¨soy el chico de las poesias¨. Quien quiera que lo entienda, pero el chico, contra todo pronóstico, no lo hizo. Sujeto1 no contestó ¨tu fiel admirador¨, no pasó el filtro. Aquí vamos con el reggaetón viejo a muerte, bebé.

Durante la conversación con Sujeto1, amigodeBea le pregunta por instagram si ese pantallazo de Tinder era yo. Demostrando que el anonimato tinderil no dura más de 10 minutos en Sevilla.

Sujeto2

Después nos habló Sujeto2 al que decidieron deleitar con una poesía. La cual no os puedo transcribir porque sigo sin saber usar la app y menos recuperar conversiones. Sin embargo estoy 100% segura de que terminaba con ¨tríncame el ciruelo¨, ya os podéis imaginar. Sujeto2 respondió corazones. Chico, muy desesperadito tienes que estar para mandar corazones a semejante mensaje.

Evidentemente, esa no es la actitud con la que una va a Tinder, pero nos echamos unas risas. No os miento cuando digo que nadie, absolutamente nadie me gustaba. Uno por petado, otro por cani, otro por creepy… Tinder para mí era el desierto de Gobi. ¿Dónde estaban los chicos normales que te hablan de música?

UPDATE: Hay zonas de mi ciudad que no parecen tan desérticas

Yo después de esa experiencia deshabilité el perfil pero aún no he borrado app. De verdad, necesito vuestro feedback.

Hasta donde nos ha llevado el feminismo

“Ni machismo ni feminismo, igualdad”. Pero es que eso es el feminismo: la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres. En la actualidad no estaríamos ocupando los espacios que ocupamos sin la lucha incansable de las mujeres que nos han precedido. Aunque todavía nos queda mucho que conseguir. 

Es necesario comenzar con la definición de lo que es el feminismo, aunque los acontecimientos históricos nos lo dejan bastante claro. La palabra proviene del latín femĭna, que significa ‘mujer’, y se compone con el sufijo -ismo, que denota ‘doctrina’ o ‘movimiento’. Según la RAE: 1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. 2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo. La definición de feminismo, según María Moliner, es: “La doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Movimiento encaminado a conseguir la igualdad”. Personalmente una que me gusta mucho es la de Simone de Beauvoir, para la que el feminismo era “un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente”

El feminismo no debe reducirse a definiciones. El movimiento lleva siglos luchando por la igualdad. Las mujeres que nos precedieron no eligieron libremente no tener los mismos derechos que sus semejantes, simplemente fueron apartadas de todos esos privilegios y relegadas al escenario de los cuidados de la familia.  Para hablar de la historia de este movimiento es más fácil si hacemos referencias a las 3 olas del feminismo. 

Primera ola feminista. 

Podríamos decir que el feminismo es el hijo no deseado de la Ilustración. Se extiende desde la Revolución Francesa hasta mediados del siglo XIX. Con la Revolución francesa llega el deseo de una sociedad mas igualitaria entre los hombres, pero ahí no entrábamos las mujeres, a pesar de haber dejado reflejado en los cuadernos de quejas las reivindicaciones de las mujeres. En 1789 llega la ‘Declaración de Derechos del Hombre‘, en la que no se incluía a las mujeres. En 1791 Olympe de Gouges publicó la ‘Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía‘, que contenía dicisiete artículos. Reivindicaba entre otras cosas: el derecho al voto, educación nacional o la ley de divorcio.

Olympe de Gouges

En 1792 Mary Wollstonecraft publicó ‘Vindicación de los derechos de la mujer‘. En esta obra defendía el derecho al sufragio femenino de, una educación racional para las mujeres y criticaba el exceso de interés por la belleza, el rechazo al matrimonio burgués y la defensa de la autonomía femenina. Sus contemporáneos la representaban como una mujer ambigua, porque para ellos la razón formaba parte de la virilidad y no de la feminidad. 

En España, durante esta primera ola, se redactó la celebrada Constitución de 1812, que incluía el sufragio universal y una amplia garantía de derechos. Hay una sorpresa: no para las mujeres, que no estaban incluidas ni en la definición de ciudadanos españoles. Las mujeres podían considerarse españolas por la gracia otorgada de vivir en las Españas o ser madre, esposa o hija de un español, pero no por ser ciudadanas de pleno derecho. 

Segunda ola feminista. 

El feminismo liberal sufragista. Se caracteriza principalmente por la reivindicación del derecho al voto de las mujeres. Comprende desde mediados del S.XIX hasta los años 50 del S.XX. 

Podemos establecer como punto de partida la ‘Declaración de Seneca Fall’ (1848). Hombres y mujeres pertenecientes a movimientos sociales de y organizaciones, liderados por Elisabeth Candy Stanton y Lucretia Mott re reúnen en Seneca Fall. Reclaman la independencia de la mujer en decisiones de padres y maridos, el derecho al trabajo. También se vinculan a otras causas, como la abolición de la esclavitud. En este momento destaca el discurso ‘¿Acaso no soy yo una mujer?’ de Sojourner Truth

En Inglaterra, el movimiento por el derecho al voto femenino tuvo dos grandes tendencias: la moderada, liderada por Millicent Garrett, optaban por los mítines, programas políticos, reuniones con la clase política o conferencias; la radical, liderada por Emmeline Pankhurts, consideraron que los discursos y conferencias no servían, optando por las manifestaciones, huelgas de hambre o sabotajes. 

Emmeline Pankhurst arrestada durante una protesta.

El primer país donde se consiguió el derecho al voto femenino fue Nueva Zelanda en 1893. En Gran Bretaña, las mujeres consiguieron el derecho al voto en 1918, aunque censitario, el sufragio universal para las mujeres británicas no llegaría hasta 10 años después. En Estado Unidos se aprobó en 1920. Las mujeres españolas tuvieron que esperar hasta 1931, la primera votación en la que pudieron participar las españolas fue en 1933. 

Paralelo a la lucha por derecho al voto, el movimiento feminista también reivindicaba el acceso de las niñas y mujeres a la educación. A partir de 1880, las mujeres empiezan a ser admitidas en las aulas universitarias, aunque como algo excepcional. En España, Elena Masera Ribera fue la primera mujer en acceder a la universidad, para estudiar medicina. Aunque las niñas ya tenían de derecho a la educación primaria y secundaria, pero las enseñanzas eran “labores femeninas”, ya os podéis imaginar lo que eso significaba. 

Esta segunda ola estuvo marcada por la I Guerra Mundial, en la que las mujeres tuvieron que ocupar el puesto de los hombres en las fabricas, demostrando que tenían las mismas capacidades que los hombres para desarrollas estos empleos. La vuelta de los hombres del frente provocó que las mujeres tuvieran que dejar esos empleos. Empezaron a ocupar profesiones que se feminizaron como: cajeras, dependientas, enfermeras o secretarias, y estas profesiones que antes habían estado desarrollando hombres, se devaluaron por la simple razón de que en ese momento ya era algo femenino. 

Mujeres trabajando en una fábrica de Gran Bretaña durante la I G.M.

Tercera ola feminista. 

Comienza en los años 60. Mas allá del derecho al voto, educación y otros logros ya conseguidos, el feminismo contemporáneo señala la abolición del patriarcado como objetivo para conseguir una igualdad real. Las obras de referencia son ‘El segundo sexo’ (1949) de Simone de Beauvoir, ‘La mística de la feminidad’ (1963) de Betty Friedan y ‘Política sexual’ (1970) de Kate Millet

Con el lema de “lo personal es político” se reivindica un cambio de valores y la necesidad de que la justicia legisle aspectos considerados “privados”. ¿Sabíais que fue en los 70 cuando se empezó a condenar la violación dentro del matrimonio? Hasta entonces, lo que el marido le hiciera a su mujer formaba parte del ámbito privado. 

Entran en debate la violencia de género, la salud femenina, el aborto o la educación sexual. Lucha por una legislación que condene la violencia de género. Se crean centros de ayuda para mujeres que han sufrido violencia. Se lucha con la mujer como estereotipo sexual en los medios de comunicación, arte y publicidad; la discriminación de la mujer en el ámbito laboral; la igualdad salarial. Reivindicaciones por las que hoy seguimos luchando las mujeres alrededor del mundo. 

El feminismo ha recorrido un camino largo y duro, que parece que todavía no ha terminado. No debemos olvidar que muchas podemos ocupar espacios, tener voz y derechos, porque otras mujeres antes lucharon por eso, pero tampoco debemos olvidar que hay muchas mujeres que todavía no pueden. El feminismo debe ser plural porque somos muchas y muy diversas. La igualdad real solo se conseguirá si estamos unidas.