¿Preparadas para el cambio de armario?

Cuesta pensar en el buen tiempo con los días que estamos teniendo últimamente. Sin embargo, ¡estos también son los mejores días para plantearnos hacer nuestro cambio de armario!

Otoño y primavera suelen ser mis momentos preferidos para hacer el cambio de armario. Son unas estaciones de transición, pero nos permiten hacer cambios importantes para luego solo tener que añadir un par de prendas más. Si jamás te has planteado hacer un cambio de armario, aquí te dejo algunas de mis razones:

  • Podrás ver con más facilidad las prendas que puedes vestir con esta temporada, de tal manera que te ahorrará tiempo a la hora de decidir.
  • Nuestros estilos cambian conforme pasan los años. Sí, en mi armario tengo prendas con casi 10 años. Pero ¡lo admito! No soy la misma persona que llevaba esas prendas al estrenarlas. En los últimos cinco años me he mudado, he ido a una nueva Universidad, he conseguido distintos trabajos. Y me he ido amoldando a mi situación.
  • Nos permite darle una mejor vida a ropa que no usamos.

Para mí, un cambio de armario es, sobre todo, un ejercicio de sinceridad

En estos momentos es cuando saco mi vena Marie Kondo a relucir. Para quien no la conozca, Marie Kondo es una “ordenadora” (si se puede decir así) profesional. Su trabajo es enseñar a personas a ordenar sus casas para de esa manera tener una vida feliz.

En su primer libro “La magia del orden” te da todas las claves del método KonMari. Personalmente me pareció muy sencillo de leer y te da buenos consejos para el día a día. Sin embargo, tratándose de la temática que es, me falta algo de ilustración. Puedes leer muchas cosas pero si no las ves no te calará tan fácilmente. Sin embargo, si estás interesada en esto, también puedes ver su serie en Netflix.

Os presento mi armario

Una vez dicho esto, os enseño mi armario y cómo hago yo este cambio paso a paso. Ante todo, no os esperéis un vestidor maravilloso, porque no lo tengo. Pero creo que muestra más la realidad de lo que tenemos en nuestro día a día ¿no creéis?

Paso 1: Sacar absolutamente toda la ropa que tienes

Como lees: tienes que sacarlo todo. No solo lo que tienes en el armario, sino también lo que tienes debajo de la cama, en las cómodas, ¡donde sea! Tienes que ver toda la ropa que tienes para saber con qué estás “trabajando”. Y lo mejor es tenerla de forma visible. Que te haga darte cuenta de toda la ropa que tienes. Que en mi caso, ya es bastante. Al menos para mí.

Paso 2: Separar por categorías

Hay muchas formas de separar por categorías y la única que vale es la que te sirva a ti. Puedes separarlo por partes de arriba o partes de abajo. Mis categorías son muchas y puede que no os sirva, pero aquí os la dejo por si necesitáis una referencia:

  • Abrigos
  • Americanas, chaquetas vaqueras, bombers…
  • Jerséis y cardigans (rebequitas)
  • Camisetas, camisas, blusas y tops
  • Pantalones
  • Faldas
  • Ropa de gimnasio
  • Pijamas

Paso 3: Empezar a ser sinceras/os

Este quizá sea uno de los pasos que más cuesten (y que luego vamos a volver a repetir). No solo separaremos entre ropa de otoño-invierno y de primavera-verano. Sino que también debemos ser consciente de si vamos a usar esas prendas. Es posible que queramos darles una oportunidad aunque no las hayamos usado en mucho tiempo. ¡No está mal! Podemos intentarlo. Pero al final de la temporada es un punto a tener en cuenta. ¿La he usado o no? Si no la hemos usado no solo habrá ocupado espacio en nuestro armario, sino que también nos ha podido crear ciertas frustraciones: lo quiero usar pero no veo el momento o este ya no es mi estilo.

*Recomendación: habrá prendas que no nos pongamos ahora y otras que sí. Les daremos otro espacio a la hora de colocar el armario o las sacaremos más tarde. Por ejemplo: ¿necesito abrigos en verano? La respuesta es simple: no. Pero en primavera el tiempo suele cambiar de manera drástica. En lugar de tener todos nuestros abrigos a mano, vamos a intentar reducirlos a 1-2. Cuando ya no hagan falta, los podremos guardar. Y sí, podremos añadir más prendas.

Paso 4: Ordenar el armario

Con todas las prendas que hayamos seleccionado y como mejor nos vengan. Cada armario tiene un tamaño y disposición distinta. Y tiene debemos pensar cuál es la más sencilla para nosotras, dejando a la vista prendas que más nos ponemos.

Otro tema a tener en cuenta es ¿cómo los ordeno? Bueno, en este caso sólo os digo que hay ciertas prendas que necesitan algunos cuidados para que no se estropeen. Por ejemplo, ¿sabías que si cuelgas los jerséis, estos tienden a deformarse? ¿O que ciertas prendas pierden el color al tener una mayor exposición a la luz? Es por eso que si tenemos un armario abierto, te recomiendo que las prendas de cuero o con tintes índigo las dejes lo más ocultas posibles. Y que los jerséis los dejes doblados para no tener que renovarlos en la próxima temporada.

Cositas que aprendí trabajando de dependienta.

Otro truquito: si vas a ordenar cajones, intenta no apilar las prendas una encima de otra. Si lo haces así, es posible que pierdas de vista muchas prendas. En su lugar, te recomiendo que las apiles de forma que puedas verlas a primera vista.

Y si tienes un armario con bastante fondo (como me pasa en la zona de pantalones) pon los que más vas a usar al principio. Ahora no vamos a usar pantalones cortos o con tejidos más fluidos. Pero los usaremos más adelante. Por eso de momento los mantengo en la parte de detrás.

Paso 5: La sinceridad total

¿Y qué hacemos con todas las prendas que no hemos seleccionado? Bueno en ese caso, te recomiendo volver a hacer una selección si estás preparada para eso. Si no lo estás, simplemente guárdalo donde puedas. Pero puede que no sepamos dónde meterlo. En mi caso, (ahora no tanto) aunque viva en una ciudad concreta, esta no es mi “única residencia”. Voy a visitar a mi familia donde sigo teniendo mi propio cuarto. Uno de los montones de prendas que crearé están formadas por esas prendas que simplemente no uso aquí. Ya sea por temas de trabajo o por clima. ¡Sí! ¡Clima! ¡O eventos! Si tengo trajes de flamenca no los voy a dejar en Madrid ¿no crees?

¿Qué clasifico y qué hago con toda esta ropa?

  • Prendas fuera de temporada – Guardarlas
  • Prendas desgastadas – Tirarlas. No te las vas a poner y no, no le vas a vender eso a un extraño. No te gustaría que te lo hicieran a ti.
  • Prendas que no me pongo pero quiero conservar – guárdalas donde puedas. Como te digo, yo tengo la opción de guardarlas en otro espacio. Si quieres conservarlas, debes buscarles su espacio.
  • Prendas que están bien, pero no volveré a poner – hay varias soluciones. Puedes venderlas por cualquier plataforma: vinted, chicfy, wallapop… En mi caso, venderlas supone un quebradero de cabeza (regates, envíos, etc). Por lo que me resulta más fácil donarlas. Otra cosa, que puede ser divertida es organizar una Swap Party (fiesta de intercambio de ropa) con tus amigas.

¿Y tú? ¿Qué haces con toda tu ropa?

Imagen destacada creada por wayhomestudio – www.freepik.es

Publicado por

sinadiaz

Sina. Fashion & Music Communication Una de esas personas que decidieron ir a la capital "a ver si colaba"

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