Este año, más que nunca, salud física ¡y mental!

El 7 de abril conmemoramos el día Mundial de la Salud. ¡Salud! Un concepto que desde hace un año está batallando contra este virus que nos afecta a todos. Pero hay un aspecto del que ya están alertando que deberíamos cuidar mucho más: nuestra salud mental.

Es hora de ponerse serios. Las enfermedades mentales representan el 12.5% de todas las patologías y sólo hay 6 psicólogos por cada 100.000 personas. ¿Echáis vosotros los cálculos? Sin embargo, hay algo que hace que estos números aumenten: el coronavirus.

La acuñada “fatiga pandémica” y los casos de ansiedad y depresión en aumento no ayudan a solventar esta situación. La atención psicológica es totalmente necesaria pero, desde nuestro punto de vista, hay algo muchísimo más importante: normalizarlo.

“Me da mucha ansiedad”

Una primera forma de normalizar esto es tratar de entenderlo. Si tienes a alguien cercano que haya pasado o esté pasando por algo similar: pregúntale. No es que tengas que preguntarle por ciertos aspectos puntuales, pero el simple hecho de tratar de entender qué es lo que pasa supone un apoyo. Siempre y cuando se haga de manera sincera.

Probablemente te des cuenta de algo bastante extendido que pocas veces se corrige: a veces no usamos las palabras de la forma más adecuada. Decimos “me da mucha ansiedad”, cuando realmente queremos decir que nos estamos agobiando. O “estoy deprimido”, cuando en realidad tenemos una tristeza pasajera. Hay que entender que para una persona que padece alguna de estas condiciones estas frases pueden significar verdaderas patadas en el estómago.

¿Qué hago? ¿Cómo puedo ayudar?

Esto es algo de lo que hay que hablar por una simple razón: no hay una respuesta correcta y válida para todos los casos. Es más, cada persona tiene o se crea sus propios mecanismos. Si una persona cercana está pasando por un episodio similar lo único que se puede aconsejar es: atiéndele y entiéndele.

Sí. Es una norma simple que sirve para todo y pocas veces llevamos a cabo: primero atender para poder entender. Atiende a sus gestos, a sus palabras, a sus cambios. Son momentos en los que una persona pierde el control, por lo que bastante tiene con lo que está pasando como para tener que explicarte qué debes hacer. No, no se puede parar un ataque o un estado para decir “oye te lo explico”.

Pero sí que podemos preguntar después. Si es algo continuado nos pueden dar ciertas pistas de cómo podemos ayudarles.

“Estoy pasando por un momento difícil…”

Si bien es cierto que las enfermedades/trastornos/condiciones relacionadas con la salud mental siguen siendo un tabú o incluso un estigma, no podemos negar que la “ayuda” está en camino.

Un ejemplo es el ejemplo de Instagram: al buscar perfiles que me ayudaran a mostrar opiniones relativas a esto, nos salta el siguiente mensaje:

Al pulsar en la opción de “Obtener ayuda” nos ofrece varias vías y una de las que pudimos ver fue la siguiente:

Y nosotras nos hemos preguntado cosas como: ¿contestarían? O ¿qué contestarían? Por eso decidimos lanzarlo en nuestras redes sociales y ver qué podía pasar…

Estas son vuestras respuestas…

Así que, si en algún momento el pedir ayuda a algún amigo/a te da pavor… ¡no tengas miedo! ¡Sus respuestas no van a ser diferentes!

Publicado por

sinadiaz

Sina. Fashion & Music Communication Una de esas personas que decidieron ir a la capital "a ver si colaba"

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