Hasta donde nos ha llevado el feminismo

“Ni machismo ni feminismo, igualdad”. Pero es que eso es el feminismo: la búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres. En la actualidad no estaríamos ocupando los espacios que ocupamos sin la lucha incansable de las mujeres que nos han precedido. Aunque todavía nos queda mucho que conseguir. 

Es necesario comenzar con la definición de lo que es el feminismo, aunque los acontecimientos históricos nos lo dejan bastante claro. La palabra proviene del latín femĭna, que significa ‘mujer’, y se compone con el sufijo -ismo, que denota ‘doctrina’ o ‘movimiento’. Según la RAE: 1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. 2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo. La definición de feminismo, según María Moliner, es: “La doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Movimiento encaminado a conseguir la igualdad”. Personalmente una que me gusta mucho es la de Simone de Beauvoir, para la que el feminismo era “un modo de vivir individualmente y de luchar colectivamente”

El feminismo no debe reducirse a definiciones. El movimiento lleva siglos luchando por la igualdad. Las mujeres que nos precedieron no eligieron libremente no tener los mismos derechos que sus semejantes, simplemente fueron apartadas de todos esos privilegios y relegadas al escenario de los cuidados de la familia.  Para hablar de la historia de este movimiento es más fácil si hacemos referencias a las 3 olas del feminismo. 

Primera ola feminista. 

Podríamos decir que el feminismo es el hijo no deseado de la Ilustración. Se extiende desde la Revolución Francesa hasta mediados del siglo XIX. Con la Revolución francesa llega el deseo de una sociedad mas igualitaria entre los hombres, pero ahí no entrábamos las mujeres, a pesar de haber dejado reflejado en los cuadernos de quejas las reivindicaciones de las mujeres. En 1789 llega la ‘Declaración de Derechos del Hombre‘, en la que no se incluía a las mujeres. En 1791 Olympe de Gouges publicó la ‘Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía‘, que contenía dicisiete artículos. Reivindicaba entre otras cosas: el derecho al voto, educación nacional o la ley de divorcio.

Olympe de Gouges

En 1792 Mary Wollstonecraft publicó ‘Vindicación de los derechos de la mujer‘. En esta obra defendía el derecho al sufragio femenino de, una educación racional para las mujeres y criticaba el exceso de interés por la belleza, el rechazo al matrimonio burgués y la defensa de la autonomía femenina. Sus contemporáneos la representaban como una mujer ambigua, porque para ellos la razón formaba parte de la virilidad y no de la feminidad. 

En España, durante esta primera ola, se redactó la celebrada Constitución de 1812, que incluía el sufragio universal y una amplia garantía de derechos. Hay una sorpresa: no para las mujeres, que no estaban incluidas ni en la definición de ciudadanos españoles. Las mujeres podían considerarse españolas por la gracia otorgada de vivir en las Españas o ser madre, esposa o hija de un español, pero no por ser ciudadanas de pleno derecho. 

Segunda ola feminista. 

El feminismo liberal sufragista. Se caracteriza principalmente por la reivindicación del derecho al voto de las mujeres. Comprende desde mediados del S.XIX hasta los años 50 del S.XX. 

Podemos establecer como punto de partida la ‘Declaración de Seneca Fall’ (1848). Hombres y mujeres pertenecientes a movimientos sociales de y organizaciones, liderados por Elisabeth Candy Stanton y Lucretia Mott re reúnen en Seneca Fall. Reclaman la independencia de la mujer en decisiones de padres y maridos, el derecho al trabajo. También se vinculan a otras causas, como la abolición de la esclavitud. En este momento destaca el discurso ‘¿Acaso no soy yo una mujer?’ de Sojourner Truth

En Inglaterra, el movimiento por el derecho al voto femenino tuvo dos grandes tendencias: la moderada, liderada por Millicent Garrett, optaban por los mítines, programas políticos, reuniones con la clase política o conferencias; la radical, liderada por Emmeline Pankhurts, consideraron que los discursos y conferencias no servían, optando por las manifestaciones, huelgas de hambre o sabotajes. 

Emmeline Pankhurst arrestada durante una protesta.

El primer país donde se consiguió el derecho al voto femenino fue Nueva Zelanda en 1893. En Gran Bretaña, las mujeres consiguieron el derecho al voto en 1918, aunque censitario, el sufragio universal para las mujeres británicas no llegaría hasta 10 años después. En Estado Unidos se aprobó en 1920. Las mujeres españolas tuvieron que esperar hasta 1931, la primera votación en la que pudieron participar las españolas fue en 1933. 

Paralelo a la lucha por derecho al voto, el movimiento feminista también reivindicaba el acceso de las niñas y mujeres a la educación. A partir de 1880, las mujeres empiezan a ser admitidas en las aulas universitarias, aunque como algo excepcional. En España, Elena Masera Ribera fue la primera mujer en acceder a la universidad, para estudiar medicina. Aunque las niñas ya tenían de derecho a la educación primaria y secundaria, pero las enseñanzas eran “labores femeninas”, ya os podéis imaginar lo que eso significaba. 

Esta segunda ola estuvo marcada por la I Guerra Mundial, en la que las mujeres tuvieron que ocupar el puesto de los hombres en las fabricas, demostrando que tenían las mismas capacidades que los hombres para desarrollas estos empleos. La vuelta de los hombres del frente provocó que las mujeres tuvieran que dejar esos empleos. Empezaron a ocupar profesiones que se feminizaron como: cajeras, dependientas, enfermeras o secretarias, y estas profesiones que antes habían estado desarrollando hombres, se devaluaron por la simple razón de que en ese momento ya era algo femenino. 

Mujeres trabajando en una fábrica de Gran Bretaña durante la I G.M.

Tercera ola feminista. 

Comienza en los años 60. Mas allá del derecho al voto, educación y otros logros ya conseguidos, el feminismo contemporáneo señala la abolición del patriarcado como objetivo para conseguir una igualdad real. Las obras de referencia son ‘El segundo sexo’ (1949) de Simone de Beauvoir, ‘La mística de la feminidad’ (1963) de Betty Friedan y ‘Política sexual’ (1970) de Kate Millet

Con el lema de “lo personal es político” se reivindica un cambio de valores y la necesidad de que la justicia legisle aspectos considerados “privados”. ¿Sabíais que fue en los 70 cuando se empezó a condenar la violación dentro del matrimonio? Hasta entonces, lo que el marido le hiciera a su mujer formaba parte del ámbito privado. 

Entran en debate la violencia de género, la salud femenina, el aborto o la educación sexual. Lucha por una legislación que condene la violencia de género. Se crean centros de ayuda para mujeres que han sufrido violencia. Se lucha con la mujer como estereotipo sexual en los medios de comunicación, arte y publicidad; la discriminación de la mujer en el ámbito laboral; la igualdad salarial. Reivindicaciones por las que hoy seguimos luchando las mujeres alrededor del mundo. 

El feminismo ha recorrido un camino largo y duro, que parece que todavía no ha terminado. No debemos olvidar que muchas podemos ocupar espacios, tener voz y derechos, porque otras mujeres antes lucharon por eso, pero tampoco debemos olvidar que hay muchas mujeres que todavía no pueden. El feminismo debe ser plural porque somos muchas y muy diversas. La igualdad real solo se conseguirá si estamos unidas.  

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